Al Wahbah Crater

Naturaleza espectacular

El Cráter Al Wahbah

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El inmenso cráter Al Wahbah, que mide 4 kilómetros de ancho y 250 metros de profundidad, es una de las maravillas de la naturaleza más impresionantes de Arabia Saudí, una enorme depresión con un lago opaco en su corazón.

 

El cráter, situado en el borde occidental de la meseta basáltica Hafer Kishb, está a unos 250 kilómetros al norte de Taif, unas 2 horas en coche, o a 4 horas en coche de Yida. Este paisaje lunar, toda una experiencia extraordinaria para quienes se atrevan a subir hasta la cima, ofrece vistas espectaculares al desierto desde la cresta del cráter.

 

Las vistas desde arriba son maravillosas, pero descender al corazón del cráter es realmente mágico. En el centro de la depresión hay cristales de fosfato de sodio blanco que crean una corteza resplandeciente que se ve desde el cielo. Cuando en el hueco se acumula agua de lluvia, esta capa salina se transforma en un lago nacarado, rodeado de las matas y palmeras que salpican la cresta del cráter. También se puede apreciar cómo un campo de lava seca desciende desde el extremo norte de la cavidad.

 

En principio se creía que el cráter era fruto del choque de un meteorito contra la tierra, pero las investigaciones llevadas a cabo por los geólogos en los años sesenta revelaron que Al Wahbah es un cráter maar. Estas profundas depresiones las producen erupciones volcánicas que tienen lugar cuando el agua subterránea entra en contacto con lava caliente.

 

La gente del lugar, sin embargo, tiene su propia leyenda sobre la creación de Al Wahbah. Según el relato, en la zona hubo una vez dos montañas: Tamia y Cotton. Una noche, después de que un relámpago iluminara la belleza de Cotton, Tamia se enamoró de él y juró arrancarse del suelo para estar más cerca de su amado. Pero antes de poder alcanzarlo, su primo montaña, Shelman, se puso celoso y le disparó con un arco, haciendo que se desplomara. Fue su caída lo que formó el cráter.

Al Wahbah Crater

Visitar el cráter Al Wahbah

 

Tome la carretera del cráter Al Wahbah que llega al lugar, está asfaltada así que no es necesario un 4x4, y pare en el aparcamiento. Desde allí se puede acceder al centro de visitantes, que alberga un pequeño museo, y a varios miradores cubiertos, perfectos para hacer un pícnic.

 

Para quienes quieran descender hasta la corteza de sal de la base del cráter, hay un sendero irregular con escalones tallados en la roca. Incluso aunque sea invierno, asegúrese de llevar mucha agua y unas buenas botas de senderismo. ¡Ah! Y no espere encontrar cobertura de móvil en un lugar tan remoto.

 

Se recomienda hacer la excursión bien temprano o al atardecer y en los meses más fríos del invierno, ya que en verano las temperaturas alcanzan los 50°C y complican considerablemente la caminata de 45 minutos de bajada y de 90 minutos de subida.

 

Si prefiere no hacer el descenso, rodear la cresta del cráter le llevará unas 3 horas. También merece la pena visitar los cercanos campos de lava, a solo 10 minutos en coche.

 

Está permitido acampar, aunque no hay una zona de acampada específica. La tranquilidad del desierto y la ausencia de contaminación lumínica hacen de Al Wahbah el lugar ideal para contemplar las estrellas.

Viaje de forma responsable

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