Platos tradicionales de Jizán

Las delicias del sur de Arabia

El sabor de Jizán

Jizán debe su riqueza culinaria a la diversidad de sus recursos geográficos. Las hectáreas de tierra cultivable, el clima agradable y la diversidad topográfica la convierten en un núcleo agrícola fundamental, donde se cosechan una gran cantidad de verduras y frutas tropicales. Esta ciudad costera también es rica en marisco. Todos los años, a principios de primavera, se celebra un festival en el que los pescadores locales practican la pesca de arrastre para capturar peces loro en el cercano mar Rojo. Los sectores de la caza y la apicultura también han dejado una huella importante en la abundante cocina sureña de Jizán.

Hay varios platos que reciben el nombre de las ollas de piedra o barro que se utilizaban en su preparación. Tradicionalmente, las matriarcas de la familia elaboraban los utensilios de cocina de forma artesanal. En la actualidad, se pueden comprar en varios mercados de artesanía de todo el país. El maghsh, por ejemplo, es un plato emblemático: un guiso de carne con verduras como patatas, okra, tomates y calabacines. Pero maghsh es también el nombre de la olla de piedra que se utiliza para cocinar el plato, similar al dolsot coreano. En las casas de Jizán es común tener un horno especial tannour, denominado mifa, para preparar casi todos los platos suculentos.

Pasando directamente a los platos principales, mostramos una selección de platos fuertes transmitidos de generación en generación:

  • Samak Mkashan: pescado "hamour" aderezado con especias y verduras, y hecho en las ascuas.
  • Mahshoosh: este plato, que se consume sobre todo durante el Eid Al-Adha, consiste en chuletas de cordero fritas en grasa y condimentadas con canela y sal.
  • Mafalet (Thareed): hay dos tipos de mafalet, el dulce y el agrio. El dulce se elabora con pasta de maíz o mijo, leche fresca de vaca, ghee y azúcar. El agrio se prepara de la misma manera pero fermentado.

 

El khameer y el lahooh son alimentos básicos de los habitantes de Jizán. Ambos son tipos de pan agrio, elaborados con trigo integral molido o maíz que se deja fermentar durante varios días, lo que le da un característico sabor ácido. El lahooh es más plano, casi tan fino como una crepe. Se suelen tomar recién sacados del horno, mojados en guisos o yogur, o acompañados de mantequilla, ghee o miel.

Para terminar con una nota dulce, el postre jizaní más famoso se llama marsah. Se trata de una mezcla compacta de pan y trozos de plátano, rematada con miel y ghee. El café del sur de Arabia, Gahwa Gishr, que se suele preparar con las cáscaras de granos de café, cardamomo y jengibre, es perfecto para completar una comida de lujo.

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