Ushaiger, un pueblo histórico

Un pueblo con encanto

Ushaiger, un pueblo histórico

Guardar en mis favoritos Guardado en mis favoritos

Ushaiger, un pueblo histórico escondido en el corazón de Najd, una región salpicada de oasis a 200 kilómetros al noroeste de Riad, permite vislumbrar el ritmo lento de la antigua sociedad saudí.

 

Habitada por beduinos hace 1.500 años, Ushaiger, con sus manantiales, olivos y palmeras, pronto se convirtió en una parada habitual de los peregrinos de camino a La Meca. Pero lejos de ser una pieza de museo desértica y polvorienta, Ushaiger, con su caprichoso nombre que significa «pequeña rubia» por una cercana montaña roja que se alza sobre las casas de adobe amarillo, sigue contando con una pequeña comunidad de residentes que utiliza sus escuelas, tiendas y mezquitas. Pasear por sus estrechas callejuelas es adentrarse en un museo vivo, que tiene el sello de una antigua forma de vida.

 

Ushaiger, encerrada entre gruesos muros, es un laberinto de callejones sinuosos, senderos con sombra y pasarelas de madera que cruzan entre cientos de casas de adobe. La localidad se distribuye en distritos y está dividida en dos por un palmeral. También cuenta con un grupo de bonitas casas reformadas, que son un ejemplo espléndido de la arquitectura de Najd, con sus particulares techos y ventanas triangulares, y sus puertas de madera talladas. Algunas todavía conservan los nombres de las familias que vivieron en ellas.

Ushaiger, un pueblo histórico
Antigua aldea con arcos

No se pierda el Museo Al Salem, creado por los propios habitantes de la localidad y que alberga una enorme colección de objetos como ropa con bordados elaborados, joyas y piezas de cerámica, así como armas y utensilios de cocina. Si tiene dudas, pregunte. Los amables residentes le explicarán encantados su procedencia y le contarán anécdotas sobre Ushaiger y su historia.

Después, pasee por las callejuelas y vías cubiertas, hitos de la ingeniería que siguen exactamente igual que hace cientos de años. Podrá incluso entrar en algunas casas vacías y subir las escaleras para echar un vistazo a los oasis y las tierras de cultivo de los alrededores. Cuando apriete el hambre podrá acercarse a un pequeño restaurante (abierto los viernes) que sirve comida sencilla pero deliciosa. El precio depende del peso, así que no se pase con la carne.

Para completar la visita a Ushaiger, conduzca montaña arriba para contemplar la puesta de sol y la enorme aldea a sus pies.

Viaje de forma responsable

Viaje de forma responsable